Te estafó con esa promesa de campaña que “si aumentaba un impuesto se cortaba un brazo”, pero en los tres años de gestión no solamente subieron sino que ahora el FMI presiona para incrementar el número de trabajadores que paguen el Impuesto a las Ganancias y elevar los pisos del Monotributo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) exigió al Gobierno de Milei que aplique rápidamente una profunda reforma tributaria. El objetivo es obligar a que una mayor cantidad de asalariados vuelva a tributar el Impuesto a las Ganancias y aplicar nuevos aumentos en las cuotas mensuales que abonan los monotributistas.
Así surge del último staff report del FMI tras la segunda revisión. El informe titulado «Argentina: temas seleccionados», se publicó apenas horas después de que el organismo girara 1.000 millones de dólares al país, monto que forma parte del nuevo pacto de endeudamiento por 20.000 millones contraído por el presidente y su ministro de Economía, Luis Caputo.
Con una recaudación en caída tras la baja de la actividad económica y los beneficios al gran capital como baja de bienes personales a los más ricos del país o la baja de retenciones a las exportadoras, el FMI pone en duda el “superávit” fiscal y pide una nueva reforma tributaria.
Impuesto a las Ganancias
El punto más sensible políticamente pasa por el Impuesto a las Ganancias. El FMI advirtió que la reforma impulsada en 2023 durante la gestión de Sergio Massa y acompañada por Javier Milei en aquel momento de campaña, redujo drásticamente la cantidad de trabajadores alcanzados por el tributo y dejó a menos del 1% de los empleados formales pagando el impuesto. Aunque parte de esa modificación fue revertida en 2024 por el gobierno de Javier Milei (sí, el mismo que acompañó la medida de reducción, después lo volvió a implementar), el organismo consideró que el mínimo no imponible todavía se mantiene por encima de los niveles previos. Por eso, recomendó “reducir el umbral para que al menos el 20% de los trabajadores paguen Ganancias (como en 2019, gestión de Mauricio Macri)”. Según el propio FMI, esa modificación permitiría recaudar alrededor de 0,4% del PBI.
Los últimos datos de la Secretaría de Trabajo muestran que el universo de trabajadores registrados asciende a 12.878.900 personas, entre asalariados privados, empleados públicos, monotributistas, autónomos y trabajadoras de casas particulares. Aunque el informe no cuantifica cuántos nuevos contribuyentes deberían incorporarse al impuesto, volver a niveles similares a los de 2019 implicaría que millones de trabajadores vuelvan a quedar alcanzados por Ganancias.
La iniciativa del FMI ocurre en un escenario de profunda caída de los salarios: casi un 20% de pérdida de poder adquisitivo con respecto a 2019, lo cuál la presión es aún mayor. Para el establishment, el salario es una ganancia que debe ser confiscada.
Los afectados por supuesto son los trabajadores en relación de dependencia (no la casta, los K, o todas las boludeces que generalmente dicen). Esto implicaría pasar del millón de trabajadores que pagan hoy Ganancias a unos dos millones trescientos mil (2,3 millones) personas.
La recaudación será para continuar pagándole deuda al FMI, no para construir hospitales, escuelas, infraestructura social o mejorar la calidad de vida de los argentinos.
Aumento del monotributo
El FMI apuntó contra el Monotributo, exigiendo un «alineamiento» con el régimen general que, en la práctica, significa un aumento drástico de la carga tributaria para el sector.
El organismo considera que este régimen genera «fragmentación empresarial», cuando en realidad esconde relaciones laborales de dependencia, un fraude laboral que quita derechos como vacaciones o aguinaldo a millones de trabajadores. Mientras que se desplomaron la cantidad de trabajadores en blanco con Milei, la figura del Monotributo fue lo que más creció.
El gobierno nacional, bajo órdenes del FMI, evalúa eliminar el régimen simplificado para empujar a los contribuyentes al asfixiante régimen de autónomos. Esta medida golpearía a los más de 2,2 millones de adherentes puros (que llegan a 4,7 millones si se suman empleados, jubilados y directores que facturan servicios). El objetivo fiscal según cálculos del Fondo, es que el Estado podría ahorrar un 1% del PBI.
También aumenta el Impuesto al Valor Agregado (IVA)
El pilar más cruel de la reforma recae sobre el Impuesto al Valor Agregado (IVA), un impuesto regresivo que alcanza a toda la población. En un país afectado por la inflación y la pobreza, el FMI propone unificar las tasas impositivas al 21%, eliminando las alícuotas reducidas y las exenciones.
Actualmente, muchos alimentos y productos de primera necesidad de la canasta básica pagan una tasa reducida del 10,5% o están exentos. El plan del FMI es llevarlos a la tasa general, encareciendo automáticamente la comida de millones de familias.
El organismo norteamericano propone paliar este encarecimiento con «transferencias directas» a los sectores vulnerables, un mecanismo clásico de focalización de la miseria que nunca logra compensar el daño real en el poder adquisitivo. Con esto, buscan garantizarse otro 0,4% del PBI.

La histórica lucha de los impuestazos contra las clases populares y la exención a los ricos
La reforma tributaria que exige el FMI y que Milei y compañía preparan para ejecutar refuerzan la pelea y resentimiento del gobierno contra las mayorías populares, pero es un problema histórico y estructural de Argentina. Se le exige un esfuerzo a los asalariados, se exprime a los monotributistas precarizados y se encarece la comida básica, todo con el fin de juntar los dólares necesarios para pagar la deuda externa y financiar la fiesta de exenciones fiscales del gran empresariado.
Mientras, el gobierno nacional avanza con una nueva rebaja de retenciones al campo y a la industria, reduce las contribuciones patronales mediante la reforma laboral y regala soberanía con el Super RIGI (porque el RIGI original al final no trajo ninguna inversión), la receta para la clase trabajadora es un tarifazo impositivo brutal.
El combo del Fondo incluye además beneficios a las exportadoras con baja de retenciones. Con la caída de la recaudación por la crisis económica y los enormes beneficios a las patronales, al Gobierno se le complica mantener el “superávit” (que el propio FMI ya desmintió). Mientras avanzan en medidas de exenciones impositivas para el gran capital como el Súper RIGI e inocencia fiscal, el organismo pide más ajuste y aumentar los impuestos a los trabajadores.
Por: Fernando Barbarán
