Mientras el discurso oficialista predica la reducción y desmantelamiento del Estado, el Jefe de Gabinete, vocero y candidato testimonial de La Libertad Avanza, Manuel Adorni, quedó envuelto en una red de hipotecas dudosas, vuelos privados y un patrimonio que no resiste un análisis contable básico. De «la superioridad moral» a la sospecha de corrupción: ¿Manuel Adorni es el nuevo José López?
El tema de Manuel Adorni ha escalado fuerte en los últimos meses. Lo que empezó como un rumor en redes terminó en una causa judicial que hoy lo tiene contra las cuerdas por presunto enriquecimiento ilícito y dádivas.
Por hacerse el canchero, Adorni hoy enfrenta dos situaciones por las que va a tener que rendir cuentas, no solamente a la Justicia, como corresponde, sino a las personas que lo votaron como legislador de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a las cuales estafó al quedarse con el cargo de Jefe de Gabinete, pero aparentemente con múltiples salarios.
La primera situación son los viajes polémicos. El foco está puesto en cómo un funcionario con un sueldo público puede costear traslados de lujo. Durante febrero del 2026, se filtraron fotos de Adorni subiendo a un avión privado con su familia, dirigiéndose a Punta del Este (cuando Milei había dicho que ni él ni sus funcionarios iban a salir de vacaciones). Luego, Adorni viajó a la «Argentina Week» en Nueva York, donde lo cuestionable fue llevar a su esposa en la comitiva oficial, cuando ella no es funcionaria. También aparecieron viajes a Aruba y otros destinos lujosos. El financiamiento es dudoso. Aunque él dijo haber pagado los viajes, el piloto del vuelo a Uruguay declaró en la justicia que el pago lo habría hecho un empresario (Marcelo Grandío), lo que configuraría el delito de dádivas.
La segunda situación son los departamentos que comenzó a comprar una vez en la función pública. La justicia investiga tres propiedades que no coinciden con sus ingresos declarados.
- Departamento en Caballito: Un inmueble valuado en unos US$ 230.000. Lo curioso es el plan de pago: puso una parte en efectivo y el resto en cuotas sin interés.
- Casa en un Country: Se le atribuye una propiedad en un barrio privado de Exaltación de la Cruz.
- Inconsistencia de Cuentas: Según cálculos judiciales, para pagar las cuotas de sus departamentos, Adorni debería desembolsar unos $17 millones mensuales, pero su sueldo como ministro ronda los $7 millones.
Las excusas y respuesta de Adorni fueron insólitas, hasta que no aguantó más y tornaron violentas. Finalmente decidió suspender su rol como vocero oficial y hace días que no da conferencias de prensa.
El absurdo de las «jubiladas prestamistas»
Lo que transforma esta causa en un caso burdo es la justificación del financiamiento. Adorni sostiene que compró sus inmuebles gracias a hipotecas privadas otorgadas por mujeres de entre 64 y 72 años. Resulta inverosímil que personas que declaran no conocer al funcionario le hayan entregado cientos de miles de dólares a tasa cero o con condiciones de mercado inexistentes en Argentina. Este mecanismo de «préstamos de buena fe» de terceros que apenas llegan a fin de mes es, para los investigadores, una pantalla rústica para blanquear dinero de procedencia desconocida.
La versión de la Escribana
La escribana Adriana Nechevenko, que intervino en todas las operaciones, declaró hace apenas unos días. Intentó bajarle el tono diciendo que no hubo un «préstamo de dinero en efectivo» que pasó de mano en mano, sino un «financiamiento directo» de las vendedoras. Es decir, que las dueñas le entregaron el departamento y aceptaron que él les deba la plata.
Un prontuario de ilícitos bajo la lupa
Cual funcionario kirchnerista, la justicia lo está investigando a Adorni, con el juez Ariel Lijo a la cabeza, y un abanico de figuras penales:
- Enriquecimiento ilícito: Lo que ingresa blanqueado a sus cuentas no cierra. La compra de un departamento de US$ 230.000 en cuotas sin interés y la adquisición de una casa de campo simultánea excede su capacidad de ahorro. La Justicia está comparando si Adorni tiene capacidad de ahorro para pagar las cuotas de esos préstamos. Según los cálculos, entre las cuotas de los departamentos y las expensas del country (que rondan los $700.000), el Jefe de Gabinete gasta mensualmente más de lo que gana en blanco.
- Dádivas: El uso de aviones privados para viajes personales (como el de Uruguay) pagados presuntamente por el empresario Marcelo Grandío.
- Malversación de fondos: El traslado de su esposa en comitivas oficiales a Nueva York, utilizando recursos del Estado para fines particulares.
Esta semana es clave porque las jubiladas tienen que declarar en Comodoro Py ante el fiscal Gerardo Pollicita. La situación es, básicamente, la versión libertaria de los «bolsos de López», pero con escrituras hipotecarias y jubiladas que parecen no saber que son acreedoras de un ministro.
Los que venían a cambiar la política, finalmente se están enriqueciendo ilícitamente a costa de la misma.
Estafa electoral
La Libertad Avanza y su proyecto tiene una carga altísima de estafa electoral. Adorni, el abanderado de la batalla contra el Estado «elefantiásico» y «chorro», hoy se refugia en los privilegios de la casta que tanto supo criticar desde Twitter años atrás.
Resulta contradictorio definirse como un anarcocapitalista anti-impuestos cuando tu estilo de vida se sostiene, por un lado, con un sueldo público de siete cifras y, por otro, con una estructura de bienes que el propio sistema estatal debe investigar por falta de transparencia. El discurso de la «meritocracia» y el «esfuerzo privado» se desmorona cuando la riqueza parece brotar de hipotecas fantasmas y favores de contratistas.
Durante años, los medios de comunicación en Argentina tuvieron una agenda cargada por la imagen de los bolsos de José López en un convento. Hoy, aunque no haya bolsos volando sobre muros, el esquema de propiedades injustificadas y financiamientos de «jubiladas» que no saben a quién le prestan suena a una versión actualizada del mismo guion. Estamos, quizás, ante los «bolsos de López de La Libertad Avanza»: una estafa a la confianza de quienes creyeron que el ajuste lo pagaba la política y no que servía para financiar el ascenso inmobiliario de sus voceros.
