INFLACIÓN MARZO 2026: UNA CRISIS SOCIAL QUE NOS NEGAMOS A VER

Con una inflación del 3,4%, la más alta en 12 meses, el Gobierno Nacional se aferra a un discurso de culpar a terceros y pedir paciencia mientras el bolsillo de las y los argentinos se desintegra.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó lo que el ciudadano de a pie siente cada vez que pasa por la caja del supermercado: la inflación de marzo se aceleró al 3,4%, marcando el registro más alto en lo que va del año y encadenando diez meses de subas ininterrumpidas. Con un acumulado del 32,6% interanual, la promesa de una «estabilización» parece cada vez más un espejismo lejano.

Un modelo defendido entre culpas ajenas

Tras conocerse el dato, el presidente Javier Milei calificó la cifra como «mala», pero lejos de una autocrítica profunda, volvió a recurrir a su habitual libreto de justificaciones. Durante su intervención en el AmCham Summit, el mandatario atribuyó el salto inflacionario a factores «estacionales» (como si el mes de marzo fuese el culpable) y a un supuesto «ataque feroz de la política» desde el Congreso (cuando el Congreso es mayormente libertario). Raramente, esta vez la culpa no fe de Cristina Kirchner o de algún político que haya gobernado hace una década atrás, como hace habitualmente.

Para el Ejecutivo, marzo es simplemente un mes difícil por el inicio de clases y el cambio de temporada. Sin embargo, para millones de familias, la explicación suena a excusa: el rubro Educación lideró las subas con un brutal 12,1%, seguido por el Transporte (4,1%) y los Servicios (3,7%).

Salarios de miseria y canastas inalcanzables

Mientras el Gobierno Nacional pide tiempo, los números de la pobreza no esperan. En marzo, una familia tipo necesitó más de AR$1.400.000 para no ser pobre (Canasta Básica Total), mientras que la línea de indigencia ya supera los AR$658.000.

La brecha entre el costo de vida y los ingresos es hoy un abismo. Mientras los precios vuelan, los salarios (especialmente en el sector informal) apenas se mueven por la escalera. El dato del INDEC revela que, pese a la narrativa oficial de «saneamiento», el consumo sigue en caída libre porque, simplemente, la plata no alcanza.

Un dato que no se debe olvidar tampoco, es que el INDEC utiliza una fórmula de medición de hace más de veinte años, donde incluye costos como telefonía fija, alquiler de películas o pilas (baterías). De actualizarla, los números serían mucho más graves.

Los números del mes:

RubroAumento (Marzo 2026)
Educación12,10%
Transporte4,10%
Servicios y Combustibles3,70%
Alimentos y Bebidas3,40%
General (IPC)3,40%

La realidad mata al relato

El gran interrogante es cuánto tiempo más puede sostenerse un modelo que prioriza el equilibrio fiscal sobre el plato de comida de la gente. Echarle la culpa al calendario o a la «casta» o al kirchnerismo-woke-palestino-comunista-global ya no surte el mismo efecto en una sociedad que ve cómo su poder adquisitivo se pulveriza mes a mes.

Javier Milei asegura que no «violentará la teoría económica», pero la evidencia empírica en las góndolas muestra que, mientras ellos ganan tiempo, los argentinos pierden el futuro.

Salta y el salario mínimo

Otro dato a tener en cuenta es que en el Noroeste Argentino (NOA), la inflación en marzo 2026 fue del 4,1%. Fue la región más castigada por el aumento de precios, lo que acentúa la desigualdad federal.

Por otro lado, si la canasta básica es de AR$1.400.000, recordemos que el salario mínimo vital y móvil es de AR$352.400 mensuales, inalcanzable para una vida digna.

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