Argentina e Inglaterra se enfrentarán nuevamente en una Copa del Mundo después de veinticuatro años. El enfrentamiento está enmarcado en la ejecución de una política internacional pro-británica de Argentina, pero atravesada por los sentimientos nacionales aun presentes como la Guerra de Malvinas y el gol de Maradona en 1986.
Podría dedicar estas líneas a enumerar las veces que Javier Milei ha profesado su admiración por Margaret Thatcher (desde sus tiempos de panelista hasta su entrevista con la BBC ya siendo presidente). Podría repasar cómo esa admiración choca de frente con el hundimiento del Buque General Belgrano, crimen de guerra que se llevó la vida de 300 pibes argentinos. Pero mi intención no es la chicana fácil ni el enojo previo al partido; busco una reflexión más profunda.
En el año 2023 muchas personas fueron víctimas de una estafa electoral. Les prometieron un país con un libre comercio que garantizaría el consumo, la abolición de los privilegios a la clase política y la dolarización de sus salarios. Ninguna de las tres cosas sucedió. Por el contrario, ese caballito de Troya de consignas electorales, traían consigo un paquete de medidas políticas internacionales y económicas totalmente ajenas a los intereses nacionales y sociales. La República Argentina del gobierno de Milei se alineó inmediatamente con los Estados Unidos diplomática y militarmente, dejando de lado el reclamo territorial sobre las Islas del Atlántico Sur. Esto generó que inmediatamente Gran Bretaña aumente su presencia militar en las Islas Malvinas y el Mar Argentino. También que se instalen empresas explotadoras de los recursos naturales del lugar, las cuales, por supuesto, no generan ningún beneficio para el país. Y esto solo hablando de la relación Argentina-Malvinas-Inglaterra, no voy a profundizar sobre el endeudamiento extremo con el FMI o el Super RIGI que todavía no trae ninguna “inversión extranjera”
También, en estos últimos años, tuvimos que soportar que Luis “Toto” Caputo, Ministro de Economía de la Nación, envíe las reservas de oro de Argentina hacia Inglaterra con la excusa de hacer una inversión, sin generar ningún tipo de indignación o revuelo mediático. Además, el Ministro de Economía, junto con el Ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, tienen dólares fugados guardados en cuentas offshore de la Isla de Man, una pequeña nación que forma parte del Reino Unido de Gran Bretaña. Resulta difícil generar confianza en la persona que dirige la economía del país, que prefiere tener sus dólares en una cuenta offshore en otro país, antes que tenerlos en la economía que él mismo dirige.
Y nuestra historia con Inglaterra siempre fue conflictiva. Podemos mencionar los grandes acontecimientos como las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, el ataque a la Gobernación de las Islas Malvinas en 1833, la Vuelta de Obligado, el Pacto Roca-Runciman, el ataque a la base de Isla Decepción, la Guerra de Malvinas de 1982, y demás.
Pero quien favoreció siempre a los intereses ingleses en el país fueron las elites gobernantes y las clases dirigentes. Basta solo con revisar la postura que tomaron siempre en los conflictos mencionados y la postura que adoptan hoy en día cuando de entregar la patria se trata.
Esta entrega de nuestra soberanía no es un hecho aislado, sino la continuación de una lógica histórica que hoy se manifiesta hasta en lo más profundo de nuestra cultura: el fútbol.
Entonces, la reflexión que estoy intentando hacer acá es poder hablarle a esa gran masa de estafados electoralmente por La Libertad Avanza que hoy festejan con cada clasificación de la Selección Argentina en la Copa del Mundo 2026 y que sé fehacientemente que no apoyan ninguna de las situaciones que mencioné recién donde los intereses nacionales se ven subyugados a los intereses británicos. Ustedes son argentinos, somos todos argentinos, vuelvan a este lado soleado de la argentinidad. El miércoles podemos estar festejando juntos una de las oportunidades de revancha poética que nos ofrece la vida o frustrarnos por perder un simple partido de fútbol. Pero no queremos verlos enojados en las redes sociales porque al presidente que eligieron, abiertamente vende patria, le saltan los mil quinientos archivos defendiendo a Inglaterra. Vuelvan a este lado, que definitivamente es más digno. Enemigo es el que invade y no el vecino.
Hay muchos, muchísimos oportunistas, patriotas de papel, chovinistas, que estos días andan portando banderas argentinas. Esos caretas siempre existirán. Déjenlos que hagan la suya. Pero ustedes vuelvan, no caigan en esa. Háganle caso al poeta: fíjate de qué lado de la mecha te encontrás. Y quédense de este lado, que es el único que nos permite caminar con dignidad.
