La consultora brasileña Atlas-Intel, la que predijo al victoria de Javier Milei en 2023 y 2025, relevó a 15 referentes políticos argentinos y todos tienen mayores números de consideración negativa que positiva, con una sola excepción: la diputada nacional Myriam Bregman (PTS-FITU). Supera a Milei, Bullrich, Kicillof y Cristina Fernández. Pero hay otro dato impactante: la mayoría de los encuestados opina que va a crecer el «conflicto social».
El dato no debería sorprender en estos días. El Congreso Nacional se convirtió en un reflejo de la situación del país. El gabinete se tomó un día de vacaciones y se fueron a deslomar al recinto de Diputados para hacerle el aguante a Manuel «Aloe Vera» Adorni. En este escenario, Myriam Bregman brilló por su dureza, pero también por el filo de sus críticas al Jefe de Gabinete y la corrupción del gobierno. Lo reflejaron las redes y todos los medios. Claro, lo hacía desde la posición pocas veces vista en la historia política nacional, que es tener las manos limpias, no depender de dádivas de privados y, por ello, poder hacer críticas fuertes.
También, en los últimos días el Frente de Izquierda y Unidad, partido del cual Myriam Bregman es la principal referente, realizó un acto en Ferro en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por el Día de las y los Trabajadores. Además de las críticas al gobierno de Milei, se deslizaron críticas al peronismo, que si bien se considera el principal partido de la oposición, sus parlamentarios y gobernadores no dejan de alinearse con el gobierno nacional.
Pero hablando de la noticia, el dato es la nueva encuesta de la consultora brasileña Atlas-Intel, que se realizó entre el 24 y 28 de abril con 4.844 consultados, mediante el sistema de reclutamiento digital aleatorio y con un nivel de error de 1%.
Lo que ha concentrado más atención es la imagen positiva o negativa de los principales líderes políticos. Myriam alcanza 47 puntos de imagen positiva. Como analiza el diario La Nación, “es la única persona relevada por la consultora que obtiene ese desempeño. Los otros 14 dirigentes de la lista tienen un diferencial negativo en la medición de imagen”.
Solo Axel Kicillof y Cristina Kirchner superan el 40%, pero con más imagen negativa que positiva. Patricia Bullrich y Javier Milei cierran el primer pelotón pero bastante golpeados. Alberto Fernández, el último presidente peronista, último cómodo.

Están bastante claros los motivos de ese desplome libertario. También de la desconfianza que generan los referentes del peronismo: no han enfrentado más que en discursos al gobierno, algunos incluso han colaborado. Su “pata sindical”, la CGT, es la confederación general de traidores. Varios de sus gobernadores vienen usando peluca. Los motivos de la emergencia de Bregman también están claros: son la expresión de lo que millones están viendo desde hace años. La referente de una izquierda que se planta ante todos los gobiernos, en particular contra el violento ajuste de la derecha. Un símbolo de la militancia colectiva, combativa y que muestra una salida para que la crisis no la pague el pueblo trabajador. Un ejemplo de trayectoria pero también parte de un proyecto militante como el PTS, que impulsa el Frente de Izquierda y también la unidad de acción en cada lucha.
Pero hay otro dato clave. La encuestadora, que sigue muchos procesos políticos en América Latina, pone el foco en distintos «riesgos políticos». Luego de «nuevos escándalos de corrupción», se hace notable la percepción de que pueden venir «huelgas de gran escala», «paralización de centros urbanos» y «protestas violentas». Según su método, el eje «conflicto social» es percibido como una posibilidad importante para el 55% de las y los encuestados.
Esa combinación entre el reconocimiento de la izquierda, el desprestigio de las dirigencias peronistas y la posibilidad de «mayor conflicto social» son un dato clave para entender los tiempos que vienen.
Es un dato «alentador», sí, pero también un desafío. Porque no es una noticia que les guste a los dueños del poder que encargaron la encuesta. Y ya conocemos todo lo que están dispuestos a hacer para defender esos privilegios. Por eso los datos son una llamado al debate: cómo transformar ese símbolo, esa adhesión, en una fuerza material capaz de organizar la resistencia, para plantear una salida de izquierda a la crisis y la decadencia a la que nos han llevado los que gobernaron.
