Una minuciosa reconstrucción forense da cuenta de la masacre cometida el 23 de marzo de 2025 por las tropas israelíes contra trabajadores humanitarios de la Media Luna Roja Palestina que se encontraban asistiendo a una emergencia. El saldo fue de 15 muertos y luego se ocuparon de intentar ocultar las pruebas de este crimen cometido en el marco del genocidio.
Las organizaciones Earshot y Forensic Architecture reconstruyeron el minuto a minuto de una masacre cometida por el ejército israelí en Tel al-Sultán hace casi un año, al poco tiempo de que Israel rompiera el alto al fuego, cuando dispararon casi mil balas contra trabajadores humanitarios de la Media Luna Roja Palestina, la Defensa Civil Palestina y la ONU que buscaban brindar asistencia a las víctimas de un bombardeo israelí. En esta página se puede acceder al informe completo.
Según pudieron reconstruir en base a distintas fuentes, entre las que se cuentan grabaciones de celular, registros audiovisuales, las heridas ocasionadas en el cuerpo de las víctimas y el testimonio de los pocos testigos sobrevivientes, los soldados del ejército sionista atacaron en horas de la madrugada a una ambulancia a pesar de que esta se encontraba plenamente identificada y con la sirena encendida. Luego permanecieron emboscados sobre un banco de arena y atacaron por sorpresa a varios vehículos más – incluyendo otras ambulancias -, también perfectamente identificados, que fueron en auxilio del primero. En total 8 vehículos fueron acribillados.
Los soldados finalmente bajaron de su posición, se acercaron a los vehículos sin dejar de disparar y, finalmente, dispararon directamente a quemarropa contra los trabajadores humanitarios, incluso a apenas un metro de distancia. Un verdadero fusilamiento.
Apenas finalizada la masacre, las tropas se ocuparon de cavar una fosa común en la que depositaron los vehículos y los cuerpos de las víctimas, intentando ocultar las pruebas del crimen cometido. Sin embargo, el 27 de marzo fue hallado el cuerpo de Anwar al-Attar cerca del lugar y el 30 finalmente se encontró la fosa, lo que derivó en pruebas clave para que hoy se llegue a la conclusión evidente de esta masacre.
Por su parte, el ejército israelí buscó en todo momento desligar primero su participación en la matanza y luego plantear que habían actuado en “defensa propia”, contra toda evidencia. En este camino fueron cambiando su relato acerca de los acontecimientos una y otra vez intentando encubrir sus acciones genocidas.
Luego de haber intentando ocultar el desastre en una fosa común, el ejército construyo en el lugar primero un puesto de control, dificultando llegar a la zona y, luego, un centro de distribución de la Fundación Humanitaria de Gaza, conocida por haber jugado un rol macabro en disparar contra los gazatíes que se dirigían allí a buscar alimentos en el momento de mayor hambruna que atravesó la Franja.
Ahora Trump se propone dar un nuevo paso en la ocupación colonial de Gaza con la reaccionaria “Junta de la Paz”, negando cualquier derecho a los palestinos sobre su propia tierra y su futuro. Buscan consagrar la impunidad por estos crímenes cometidos como parte del genocidio ejecutado el ejército israelí.
